
Paz Rosado
Constituyen extraordinarios espectáculos naturales, un patrimonio de gran valor medioambiental del que todos podemos disfrutar y al que todos debemos proteger.
Son enclaves únicos, de enorme riqueza y gran belleza, que se encuentran repartidos por toda la geografía andaluza. Reservas, parajes y parques en los que la naturaleza muestra sus múltiples y diferentes caras. Áridas rocas y profundos barrancos en el Paraje Natural Desierto de Tabernas, bosques de pinsapos en el Parque Natural Sierra de Grazalema; especies protegidas como el camaleón común en el Parque Natural Bahía de Cádiz, una de las mayores colonias europea de flamencos en la Reserva Natural de la Laguna de Fuente de Piedra… Toda una amplia gama de flora y fauna, así como de formas paisajísticas surgidas al amparo de un largo proceso evolutivo.
La mayoría de los espacios protegidos
de Andalucía se denominan parques naturales, más extensos
que los llamados parajes y reservas naturales. Pero lo importante no es
el nombre, sino lo que ellos encierran. Por eso, el visitante no puede
hacer uso de ellos de cualquier manera. Lo mejor, para evitar incluso
posibles multas, es concertar con los centros de recepción de estos
espacios las visitas o las actividades deportivas y de ocio que se quieren
llevar a cabo en su territorio. También hay numerosas empresas
de turismo que se encargan de gestionar todos los permisos necesarios;
algunas están especializadas en la organización y gestión
de alojamientos y actividades en estos entornos. Y, en el caso de actividades
deportivas, los clubes federados de cada disciplina también ofrecen
ayuda en este sentido.
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