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Turismo y Viajes - Patrimonio andaluz de la humanidad

La Alhambra Patrimonio de la Humanidad
Patrimonio andaluz de la humanidad

La consideración de valor universal excepcional es lo que ha propiciado la declaración de Bienes Patrimonio de la Humanidad, por parte de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a lugares como la Alhambra de Granada, el Centro Histórico de Córdoba, la Catedral de Sevilla y el Parque Nacional de Doñana, entre otros enclaves andaluces.

La concesión del título de Bien Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, conlleva el compromiso de su conservación y protección para generaciones futuras, así como dar a conocer su importancia excepcional para la herencia común de la humanidad. Este es el objetivo del programa Patrimonio de la Humanidad.

 

Fue en el año 1984 cuando por primera vez se le concede el título de Patrimonio de la Humanidad a diferentes monumentos y enclaves de la geografía andaluza. Concretamente recibieron entonces este título la Alhambra, el Generalife y el Albaicín de Granada; así como el Centro Histórico de Córdoba. La Alhambra, el Generalife y el barrio del Albaicín de Granada fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por su valor de testimonio único de la cultura islámica en la Península Ibérica. El conjunto de la Alhambra y el Generalife representan el mejor ejemplo de la arquitectura nazarí; y el barrio del Albaicín, síntesis de la arquitectura vernácula islámica y andaluza.

la Mezquita Mayor, Cordoba © Michelle Chaplow

la Mezquita Mayor, Cordoba

El valor universal excepcional del Centro Histórico de Córdoba radica en que alberga la riqueza monumental de diferentes culturas. De la romana, el puente sobre el río Guadalquivir, además de los mosaicos del Alcázar y las columnas del Templo de Claudio Marcelo. De la islámica, la Mezquita Mayor; de la cultura judía, el barrio de La Judería; y de la cristiana, el Alcázar de los Reyes Cristianos y la Calahorra.

La Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias de Sevilla fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987. Cada uno de estos monumentos representa alguno de los grandes hitos de la historia de la capital andaluza. La Catedral es el templo gótico más grande de Europa y, en su conjunto, constituye un museo con obras de arte de primera magnitud pertenecientes a la época almohade, al renacimiento y al barroco; y tanto de carácter arquitectónico como del resto de expresiones artísticas. El conjunto de los Reales Alcázares de Sevilla también es un ejemplo de superposición de estilos de diversas épocas, y un testimonio de la convivencia cultural entre Oriente y Occidente.

Por último, el valor del Archivo de Indias radica tanto en su arquitectura como en los valiosos documentos históricos que entre sus paredes se conservan.

 

Puesta de Sol en el Parque Nacional de Doñana © iStock

Puesta de Sol en el Parque Nacional de Doñana      

En 1994, el Parque Nacional de Doñana recibe el título de Patrimonio de la Humanidad. Su valor excepcional se encuentra en que es el mejor ejemplo de humedal mediterráneo, la mayor reserva ecológica de Europa, que encierra una gran diversidad de ecosistemas. Este título ratifica otros como el de Reserva de la Biosfera, también concedido por la UNESCO en 1980.

Numerosas manifestaciones del arte rupestre mediterráneo en las provincias andaluzas de JaénAlmería y Granada fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1998. Se trata de pintura rupestre levantina que se encuentran en abrigos poco profundos y en paredes verticales, que en la mayoría de los casos se trata de figuras de perfiles simples y tintas planas. Un ejemplo de ello se puede ver en la famosa Cueva de los Letreros, situada en la provincia de Almería.

A día de hoy, el Conjunto Monumental Renacentista de Úbeda y Baeza ha sido el último enclave andaluz en recibir el título de Patrimonio de la Humanidad; fue en el año 2003. La clave de este reconocimiento está en su morfología, que refleja, en ambos casos, tres fases de la historia: el pasado hispano-musulmán, la ciudad medieval- cristiana y las reformas renacentistas. A todo ello hay que añadirle la huella prehistórica que se remonta a la Edad de Bronce.