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Entrevista - Jaime Ordóñez

El actor Jaime Ordóñez, con el Paseo de La Farola de Málaga al fondo.
Jaime Ordóñez

Su presencia en TV, primero en la serie 'Aquí no hay quien viva' y después en el programa 'La hora de José Mota', han convertido al actor malagueño Jaime Ordóñez (@ORDOEZJAIME) en un personaje popular para el público en general. Pero lo importante para él no es llegar el primero en la primera vuelta. Es llegar a la última vuelta. "El éxito en esta profesión es vivir de ella toda la vida".

AC.: ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

Jaime Ordóñez: Todo, excepto vivir en la cuerda floja. La incertidumbre, la inseguridad. Pero es el precio que tienes que pagar por querer ser actor. Los sueños tienen un precio, y si estás dispuesto a pagarlo, adelante. Yo estoy dispuesto. La grandeza de esta profesión es saber que ningún día de tu vida va a ser igual al anterior. Cada día de tu vida te puede sorprender.

AC.: Cine, TV, teatro. ¿En qué medio te sientes más cómodo?

Jaime Ordóñez: En primer lugar te diría que tal y como está la situación laboral, en cualquier medio en el que me llamen para trabajar estoy feliz. En segundo lugar, como actor te preparas para ser versátil y, por tanto, el lenguaje cambia pero la profesión es la misma, la de actor. Lo único que pasa es que en el teatro tienes que alcanzar al que está en la fila 32 y en el cine tienes una cámara que te hace un primer plano y que sabes que el gesto tiene que ser mucho más pequeño. Y en tercer lugar, lo que más me gusta del teatro, a diferencia del cine y la televisión, es que el control sobre tu trabajo lo tiene el actor. Esa es la diferencia primordial que encuentro respecto a la televisión o al cine. Tú eres el dueño de tu trabajo de principio a fin. No hay cortes, no hay edición, no hay montaje, no te cogen la toma que menos te gusta (sonríe), en una escena en la que tú te encuentras fantástico te dejan a media o cortan en la sala de montaje algo que te gustaba. En cambio, el cine queda para siempre y el teatro es efímero. Y la televisión, lo que tiene es que te da la inmediatez de la popularidad, que te abre una llave para trabajos más interesantes; te ven en una noche cinco millones de espectadores, como me pasó en 'La hora de José Mota' en fin de año, por ejemplo. Casi 60 personas de cada 100 me estaban viendo en sus casas.

AC.: ¿Qué sistema sigues para preparar tus distintos papeles como actor?

Jaime Ordóñez: Lo primero para mí es aprenderme el texto; eso para mí es básico. Y una vez que me he aprendido el texto, empiezo a edificar o construir el personaje en base a trabajar tanto de dentro a fuera como de fuera a dentro. De dentro a fuera para buscar tus emociones personales afines a emociones que tiene que vivir el personaje en cuestión; o utilizar la imaginación porque cuando haces de un violador o de un psicópata no tienes ninguna emoción particular, pero buscar algún tipo de sustitución o aproximación tanto a nivel emocional como a nivel sensorial. Y luego de afuera a dentro porque siempre es conveniente, y esto fue un consejo que me dio un buen director de teatro, que el actor trabaje con un ojo fuera, viéndose desde fuera para tener un control de su trabajo.

AC.: ¿Cuál es la lección más importante que te ha enseñado tu profesión?

Jaime Ordóñez: Que esto es una carrera de fondo. Lo importante es llegar a la última vuelta, no llegar el primero en la primera vuelta, sino, como decía Josema Yuste, el éxito en esta profesión es vivir de ella toda tu vida. Y que la suerte juega un papel muy importante, si no decisivo; y cuando te toque, te llegue la suerte, tienes que estar ahí.

 

Jaime Ordóñez

El actor malagueño Jaime Ordóñez en el papel de Lucifer.

 

AC.: Y la más importante que te ha enseñado la vida es…

Jaime Ordóñez: Que la experiencia es una maestra brutal... Pero aprendes.

AC.: Tu mayor maestro-a en la vida profesional ha sido…

Jaime Ordóñez: He tenido bastantes. Si tuviera que nombrar a todos mis maestros necesitaríamos otra entrevista. Pero sí me gustaría decir que estudié en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga, donde aprendí de todos y cada uno de los profesores, naturalmente y -como en todas las Escuelas- de unos más que de otros. Lo importante es ir con la actitud de aprender, no de censurar. Aprendí también muchas cosas de la escuela en la que estuve en Madrid becado por mi expediente académico (que ahora ya este tipo de cosas no se dicen porque ya no sirven para nada; en mi profesión no sirve de nada el expediente académico): la escuela de Juan Carlos Coraza, que es una de las más afamadas de Madrid, donde han estudiado Elena Anaya, Javier Bardem y grandes actores españoles. Y mi tercer maestro es el oficio. Ese es el mejor maestro. De hecho, hay muchos actores que no han pasado por ninguna escuela, grandes actores como Fernando Fernán Gómez, José Luis López Vázquez, Landa, Rabal… que se formaron haciendo meritaje en el teatro.

AC.: Un sueño por cumplir.

Jaime Ordóñez: Lo bonito que tiene esta profesión es que tengo todos los sueños por cumplir. Soñar es una parte innata de esta profesión. Y por eso me hice actor, para no hacer todos los días lo mismo, para poder soñar, hacer cada día una cosa diferente. Así que hasta que me muera de viejecito, como grandes actores, todos los sueños por cumplir. Seguir trabajando es, desde luego, uno de ellos.

AC.: De los sueños ya cumplidos destacarías…

Jaime Ordóñez: Poder vivir de mi trabajo. Ser actor. Más allá de que estoy muy satisfecho de haber conseguido pasar de ser un actor invisible en uno reconocido gracias a la serie de 'Aquí no hay quien viva', primero, y después a 'La hora de José Mota'.

AC.: El mejor que consejo que te han dado y quién te lo ha dado…

Jaime Ordóñez: Me lo dio una profesora de Literatura de la Escuela de Arte Dramático, Ana Megías. Creo que es una frase de Camilo José Cela. Resiste, resiste, resiste. Porque el que resiste, gana.

AC.: Si tuvieras que dar un solo consejo a una actriz o a un actor que esté empezando, sería…

Jaime Ordóñez: Podríamos darle este mismo, que es bastante optimista. O bien hay otro, que leí de un director de casting norteamericano, en su libro 'Casting', que es bastante crudo pero también bastante realista. "A menudo me preguntan los actores que están empezando si deberían dedicarse a esto, y yo siempre respondo lo mismo: si tienes otra forma de ser medianamente feliz dedicándote a otra cosa, hazlo. Este es un oficio para enfermos sin remedio, para aquellos que están tan tocados por esa necesidad, que no tienen elección". Esto es lo que tengo escrito en la cabecera de mi Twitter y de mi Facebook. Yo sé que no podría ser ni medianamente feliz dedicándome a otra cosa.

AC.: Tu obra de teatro preferida, una película que no te cansas de ver, la mejor serie de televisión…

Jaime Ordóñez: Decir una sola obra de teatro es complicado. Tengo, por razones personales, 'Muerte de un viajante' de Arthur Miller; y luego, por razones literarias evidentes 'La vida es sueño' de Calderón de la Barca, con el Monólogo de Segismundo; el 'Calígula' de Albert Camus. Y tengo auténtica devoción por un monólogo: 'La oración fúnebre de Marco Antonio', de la obra "Julio Cesar" de William Shakespeare, que hizo Marlon Brandon en el cine, y que he tenido ocasión de representar en distintas ocasiones, por ejemplo en el Teatro Cervantes, en un homenaje que se le dio a Oscar Romero, el crítico teatral del Diario Sur. Este monólogo me parece una obra maestra, de principio a fin, de la dialéctica política. Una película: 'Ben-hur', que de hecho es el nombre de mi productora de teatro. Es la película por la que me hice actor. Cuando vi esa película, dije: yo quiero jugar a eso. Una serie de televisión: 'House'. Y más antigua: 'Ally McBeal'.

AC.: ¿Qué libro estás leyendo en estos momentos?

Jaime Ordóñez: Estaba leyendo la Biblia, porque el evangelio de San Juan me ha servido para prepararme el personaje de Poncio Pilato, el episodio del juicio a Jesús para el Auto Sacramental que he representado en Málaga. Y también hay partes de 'El cantar de los cantares' que también aparecen en el 'Auto del Resucitado'. Ahora mismo no estoy leyendo nada. Pero suelo leer cosas entorno a los personajes que preparo. Me gusta mucho Eduardo Mendoza, porque me gusta mucho el lenguaje, me encanta el verbo, la palabra.

AC.: Lo más importante en la vida es…

Jaime Ordóñez: Vivirla, vivir la vida con intensidad. Decía John Lennon que la vida es aquello que te va ocurriendo mientras tú te empeñas en hacer otras cosas.

 

Jaime Ordóñez

AC.: ¿Qué significa para ti ser andaluz?

Jaime Ordóñez: Una forma de vida. Creo que en concreto en mi caso, el hecho de nacer en Málaga, frente al mar, el clima mediterráneo, conforma un carácter, una forma de ser. Los vascos tienen la suya, los asturianos la suya, los gallegos… Yo no sé si soy la representación de los andaluces o no, no me preocupa. Pero me siento malagueño cien por cien y andaluz cien por cien. Aunque el otro día me decían que por mi forma de trabajar, parezco más alemán, porque soy muy exigente conmigo mismo, en mi trabajo.

AC.: Lo que más le gusta de los andaluces es…

Jaime Ordóñez: Su carácter extrovertido, abierto, optimista, positivo, jovial. Y también me encantan nuestras raíces, nuestras tradiciones, por ejemplo, la Semana Santa.

AC.: Lo que menos…

Jaime Ordóñez: Lo que no me gusta es el tópico, la imagen que se tiene de los andaluces. De poco exigentes o poco trabajadores. Yo creo que hay buenos y malos profesionales en todas partes. Cualquier generalización conduce a error. Aquí hay personas muy válidas, gente con mucho talento tanto en el mundo de la canción, en el mundo del arte, de la interpretación, de la escritura…

AC.: Una ciudad andaluza para perderse y por qué

Jaime Ordóñez: Depende de la época del año. En invierno, cualquiera de interior. En verano, la costa. Y si tengo que elegir una: la Cala de San José, en Cabo de Gata, en Las Negras, de Almería. Estuve este verano allí, y es lo más cerca que he estado del paraíso.

AC.: Una ciudad andaluza para vivir y por qué

Jaime Ordóñez: Málaga, porque aquí tengo mis recuerdos y mi familia. Y además, porque es una ciudad ideal para vivir: tiene mar y tiene sol casi todo el año. Y un color de cielo que parece dibujado. No por casualidad la llaman "Málaga, la bella". Y por si fuera poco, tiene una variedad de pescaíto que me encanta.

AC.: Su comida preferida es…

Jaime Ordóñez: Tengo muchas, pero el pescado, en cualquier manifestación: sardinas, calamar, coquinas… Todo lo que venga del mar, me encanta. En mi comida, el noventa por ciento viene del mar.

AC.: En su tiempo libre lo que más le gusta hacer es…

Jaime Ordóñez: Disfrutar del rato libre. Me gusta pasear por Málaga, por calle Larios, por el Puerto, por la playa. Me encanta andar por un sitio donde haya mar. Y me encanta el cine y me encanta comer. La cultura familiar nuestra está muy ligada a la gastronomía. La empresa que fundó mi padre hace más de 50 años y que sigue funcionando es una empresa de restauración, distribuidora de vinos. Y desde que era pequeño, mi padre me enseñó los deleites del paladar.

AC.: ¿Cómo definiría su estado de ánimo actual?

Jaime Ordóñez: Como el de casi todos los actores: inestable. Unos días soy capaz de saltar rascacielos de 100 pisos y otros días estoy metido en un hoyo