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Educación - Coaching

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Coaching

¿COACHING PARA TODO Y PARA TODOS?

El coaching está de moda. Es una ¿nueva? profesión que, en algunos casos, viene a sustituir a la consultoría. ¿Pero el coaching sirve para todo y para todos? ¿Puede, por ejemplo, ayudar a una persona que ha perdido su puesto de trabajo? Gloria García Ordóñez, la joven cordobesa creadora de EplinGo Coaching, nos responde a estas y otras preguntas.

AC.: ¿Crees que el coaching sirve para todo y para todos?

EsplinGo Coaching: El coaching es una herramienta que nos enseña a ser más conscientes de nuestras capacidades, a desarrollar las que nos potencian y a cambiar las que nos limitan. Lo hace a través de la toma de conciencia, la responsabilidad individual, la autoconfianza, el compromiso y finalmente la acción. Teniendo todo eso en cuenta creo firmemente que el coaching sirve para todo y para todos, por supuesto, igual que a todos nos va bien cuidar nuestra alimentación o hacer ejercicio físico. Vigilar nuestra dieta no lo soluciona todo pero sin duda que ayuda a sentirnos mejor, a llevar una vida saludable, a ser más felices. De la misma manera, cuando logramos vivir conscientemente, siendo responsables de todo lo que hacemos y no hacemos, la perspectiva de la realidad cambia mucho. El coaching no es la panacea pero sí una herramienta valiosa y muy útil para conseguir ser mejores, para aprender lo que no hemos conseguido asimilar de otras maneras (educación, vivencias, etc.).

AC.: Según leo en Facebook de esplinGo, tu especialidad como coach es ayudar a las personas que están pasando por un duelo ¿Eso incluye a las muchas personas que hoy están pasando por la pérdida de su puesto de trabajo?

EsplinGo Coaching: Al iniciar un proyecto es aconsejable especializarse, para delimitar así con más claridad qué ofrecemos y a quién nos dirigimos y poder llegar así a tus clientes de un modo más eficaz. Yo decidí ofrecer coaching para personas que están atravesando procesos de duelo porque yo misma atravesé el mío y precisamente así llegué al coaching, buscando ayuda, respuestas y soluciones a mis dudas y a mi dolor. Descubrirlo me abrió las puertas a una realidad maravillosamente útil y mi deseo es poder trasmitir ese aprendizaje a otras personas que, como a mí me sucedió, están pasando ahora por momentos difíciles y no saben cómo ponerlo todo el orden, cómo salir del atolladero, cómo seguir con sus vidas, cómo evitar el sufrimiento. Desde esa perspectiva el duelo es una experiencia que no se ciñe sólo a la muerte física del alguien cercano. Como tú indicas, muchas personas que pierden su trabajo pasan por un proceso que se puede considerar de duelo, por supuesto. Al igual que las personas que viven un divorcio o una separación, los que han sido diagnosticados de una enfermedad degenerativa o terminal y sus familiares, los que pasan por una crisis vital del tipo que sea, los que ansían darle un giro radical a su vida, cambiar de carrera o de profesión…

AC.: ¿Qué tres o cuatro cosas importantes le dirías a esas personas para superar ese duelo?

EsplinGo Coaching: Les diría que, como ya explicó maravillosamente bien la doctora Elisabeth Kübler-Ross, en cualquier proceso de duelo, de cambio radical y profundo, el individuo pasa por cinco etapas cuya duración y orden varía según la persona:

  1. Negación: nos quedamos paralizados, insensibles incluso, conmocionados, negamos los hechos. El dolor es demasiado y darle la espalda es un consuelo. "Esto no es real, no puede ser real, no me puede estar pasando a mí, es una pesadilla, cuando despierte habrá pasado todo…".

  2. Ira: enfado, con la persona que nos ha abandonado, despedido, con el ser querido que ha enfermado o con el profesional que nos ha comunicado el terrible diagnóstico, y con nosotros mismos también. Detrás de la ira está el dolor, el desamparo y el amor. "¿Cómo ha podido dejarme así? ¿Esto es lo que Dios quería para mí? Ojalá sufra tanto como estoy sufriendo yo por su culpa…".

  3. Negociación: queremos volver atrás en el tiempo, quedarnos aferrados al pasado, pensando qué podríamos haber cambiado para haber obtenido resultados diferentes. Aquí surge a menudo la culpa, el sentir que no hicimos lo suficiente para evitarlo. "Si hubiera ido antes al médico, si pudiese haber contraído yo la enfermedad en su lugar, si me admite de nuevo en la empresa haré todo lo necesario para ser más eficaz…".

  4. Depresión: atendemos ahora sí al presente, a la cruda realidad y a la sensación de vacío, y nos dejamos llevar por la tristeza y la desolación. No es una depresión clínica sino una tristeza muy profunda. "No quiero levantarme de la cama, ni salir, ni ver a nadie. No tengo derecho a disfrutar de nada. Sólo quiero estar solo y llorar…".

  5. Aceptación: no nos sentimos bien pero ahora sí entendemos que la situación que nos ha provocado el dolor no va a cambiar y así lo aceptamos, aunque no nos guste. Sabemos, ahora sí, que debemos acostumbrarnos a la nueva realidad, a vivir con esa pérdida.

Si entendemos que ése es el proceso psicológico por el que nos toca pasar y aprendemos a vivirlo, podremos integrar la pérdida mucho mejor y también el aprendizaje que nace de ella (y esto es algo que muchísimas personas no saben cómo hacer; no se plantean ni aceptan siquiera que se puede sacar algo positivo de una experiencia así). Se trata de entender que el dolor es inevitable y que podemos aprender de él, salir siendo mejores, y que el sufrimiento es innecesario. De nosotros depende abrazar al dolor, aprender de él y dejarlo ir luego y renunciar al sufrimiento.

 

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Gloria García Ordóñez, la joven cordobesa creadora de EplinGo Coaching.

 

AC.: ¿Y qué no le dirías nunca a una persona que está en esa situación vital?

EsplinGo Coaching: Nunca le diría lo que tiene que hacer, porque respeto la responsabilidad individual por encima de todo. Cada uno somos un universo inmenso de creencias, valores y emociones. Todos somos diferentes y no hay recetas milagrosas, universales, válidas para todo el mundo. Cada persona debe encontrar su propia manera de ser y de hacer.

AC.: ¿En qué casos y por qué derivarías a una persona que está viviendo ese proceso a un/a profesional de otra disciplina, por ejemplo de la psicología?

EsplinGo Coaching: Hay casos donde entendería que el coaching puede funcionar como herramienta complementaria siempre y cuando el cliente esté también en manos de otro profesional (médico, psicólogo, psiquiatra) y éste tenga conocimiento del trabajo paralelo que el cliente está haciendo desde el coaching. Personas que estén atravesando algún trastorno alimenticio por ejemplo (bulimia, anorexia), o padezcan una enfermedad mental diagnosticada (depresión, esquizofrenia).

AC.: Para ti, ¿qué es lo más importante en un proceso de coaching?

EsplinGo Coaching: Lo más importante es el compromiso del cliente: que la persona se acerque al coaching deseando cambiar de verdad. No importa que haya dudas, miedo, frustración. Todo eso es sano y necesario, y se supera si el compromiso es real y profundo. Sin compromiso auténtico no puede haber acción y sin acción no hay cambio. A menudo decimos que sí, que queremos cambiar pero luego no estamos dispuestos a pagar el precio que el cambio supone. Ahí el compromiso es frágil, no es real. Si quiero algo de verdad, con todas mis fuerzas, pondré todo de mi parte para lograrlo, aunque el camino sea difícil.

AC.: ¿Cómo te ha ayudado a ti misma el coaching?

EsplinGo Coaching: Me ha ayudado tanto y en tantos aspectos que como siempre digo, el coaching para mí es ya una filosofía de vida. Es como ponerse unas gafas a través de las cuales todo se ve ya de una manera diferente, y ahora ya no puedo ni quiero prescindir de esa manera de mirar la realidad. El coaching me ha ayudado a ser más consciente de todo lo que hago y de lo que pasa a mi alrededor, a darme cuenta de que tengo mucho más poder del que yo creía, a valorarme más y a la vez a ser más crítica conmigo misma, a hacerme plenamente responsable de lo que hago/digo y de lo que no hago/digo, a aprender de todo lo que me rodea y sobre todo de los demás, a entender que el fracaso es sólo un aprendizaje y que siempre tengo otra oportunidad para hacerlo mejor, a que siempre existen otras opciones y que yo tengo la capacidad de elegir. Podría alargar esa lista pero en resumen diría que el coaching me ha ayudado a entender quién soy realmente y cómo funciona el ser humano. Desde ese conocimiento siento que puedo llegar a donde quiera y eso me hace libre y muy feliz.