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Entrevista - Juan José Padilla

Juan José Padilla junto a su mujer, Lidia, y sus hijos, Paloma y Martín
Juan José Padilla

En plena temporada taurina, el torero jerezano Juan José Padilla nos invita a su residencia familiar, una magnífica finca situada en el municipio gaditano de Sanlúcar de Barrameda. En compañía de su mujer, Lidia, y sus dos hijos, Paloma y Martín, de 7 y 5 años respectivamente, el diestro andaluz se está recuperando de la herida en un nervio de su mano izquierda producida por el arpón de una banderilla. La lesión, que sufrió este especialista en Victorinos en la plaza de toros de la localidad francesa de Beaucaire el pasado 30 de julio, no le ha impedido seguir toreando y cosechando trofeos.

Retrato del diestro Juan José Padilla

En términos generales, ¿cómo valoras tu actuación en lo que va de temporada?

En el principio de la temporada, no he tenido suerte con el sorteo, y los toros que me han tocado no me han envestido. En Sevilla, con la corrida de Victorinos, pese a llevarme el trofeo de La mejor Estocada, que para mí es muy importante porque es un trofeo de mucho prestigio, lo que a mí me hubiera gustado es haber disfrutado con los toros y haber cortado alguna oreja, haber hecho alguna faena importante. Pero poco a poco estoy teniendo mejor contacto, disfrutando más y, sobre todo, puntuando, que es lo importante. Parece que todos los años tengo que ir calentando poco a poco, como los motores de gasoil (risas).

¿Cuántas corridas de toros te quedan por lidiar este año?

Creo que ya llevo unas 15 y por temporada estoy toreando alrededor de las 50.

¿Tienes alguna plaza de toros en la que te sientas especialmente a gusto?

Especialmente a gusto me siento en todas las plazas, salgo siempre con mucha ilusión en todas. El toreo no tiene que mirar en qué plaza está, pero es cierto que para mí hay diferencias entre unas y otras por el tipo de público. Hay públicos que son más apasionados, como los de la zona del sur y del levante, y otros, del norte, que son más exigentes y más “toristas”, con otro tipo de aceptación del torero y otro tipo de rigurosidad. Pero, evidentemente, en la plaza de toro de mi tierra, Jerez de la Frontera, me siento muy a gusto. Es una plaza donde se respira arte y donde se disfruta de un marco precioso y donde todas las figuras mueren.

© Michelle Chaplow Juan Jose Padilla

A pesar de la lesión en su mano, no pierde las ganas de torear

Y de las ganaderías ¿con qué hierro te sientes más torero?

Estoy identificado con las ganaderías, los encastes duros; llámese Victorino, llámese Miura, Cebada Gago... Ese tipo de encantes son los que a mí me han dado la credibilidad en todas las ferias y en todas las empresas. Por ese tipo de corridas estoy identificado y con ellas me identifico, algo por lo que estoy encantado. Y seguiré encantado de lidiar ese tipo de encastes mientras el cuerpo aguante.

Cuando estabas empezando en la profesión, ¿te inspirabas en alguna figura del toreo y la tomaba como maestro?

Sí, por supuesto. Todos los toreros tenemos un referente. Y en mi caso, que he tenido la oportunidad de vivir en la Ruta del Toro, donde hay un montón de ganaderías y por donde han pasado todas las figuras del toreo para su preparación de invierno en tentaderos, he podido tener referencia de grandes figuras de aquella época. Dámaso González, Roberto Domínguez, Ruiz Miguel, Paco Ojeda, Espartaco… Pero me gustaría destacar como figura del toreo, como mi referente y mi maestro, como alguien importante en mi carrera y en mis inicios de ella, al maestro Rafael Ortega, que para mí fue un padre profesional; y en lo personal también me ayudó mucho.

 

© Michelle Chaplow Juan Jose Padilla

Cinco de los seis toros de Miura que mató el diestro en solitario en 2001

En lo profesional, ¿qué sueño importante te queda por cumplir?

A los toreros siempre nos quedan sueños por cumplir porque aunque tú cortes dos orejas a un toro, aunque salgamos por la puerta grande de Madrid y de Sevilla, aunque tengamos esos objetivos cumplidos, siempre te quedan sueños, porque la faena soñada no la has llegado a realizar. Esta profesión tiene una contradicción, y es que tú haces una buena faena a un toro, pero dura muy poco, y al día siguiente quieres lograr lo mismo, obtener la misma expresión, pero ya el toro no es el mismo. Nos dura muy poco el sabor de una buena faena, y por eso siempre nos queremos superar. En mi carrera hay varias tardes importantes, como los indultos de varios toros, el de San Sebastián de Victorino, el de Jerez…, y hay un currículum importante. Pero siempre te quedan cosas importantes por conseguir; cosas que limar, que mejorar en tu estética y tu expresión.

¿Y en lo personal?

Por supuesto, todo el mundo tenemos nuestros defectos. Pero yo siempre digo que el que me quiera y me conozca, me tiene que aceptar con mis defectos y mis virtudes. Tendré un millón de defectos, pero alguna virtud también deberé tener. Y, por supuesto, del que me quiera y me intente corregir, acepto sus consejos.

En general, estoy muy satisfecho con mi vida, con todo lo que he conseguido, y no le pido a Dios más que la salud suficiente para poder seguir disfrutando y compartiendo con los míos, con mi familia, con mis hijos, con mi mujer, mis amigos todo cuanto he conseguido, que para mí es mucho, y de verdad que estoy sumamente agradecido. Todos los días me despierto dando gracias a Dios por todo, sobre todo en esta profesión tan dura y difícil. Muchos compañeros no han tenido la suerte que yo he tenido para poder seguir en esta profesión y vivir de ella. Me siento recompensado y muy satisfecho con todo lo que he logrado hasta ahora en mi vida.

Juan José Padilla y su mujer, Lidia

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

Estoy seguro de que me han dado muchos buenos consejos, pero quizá tenga que destacar los que me ha dado mi padre, que para mí ha sido una persona muy exigente, que siempre ha estado muy encima de mí, ayudándome muchísimo en lo profesional y en lo personal. Y entre sus consejos, destacaría el de que nunca me arrepintiera en el hotel de lo que tendría que haber hecho en la plaza. Cuando llegamos al hotel y nos quitamos la chaquetilla, no podemos decir tendría que haber hecho en la plaza esto o aquello. Siempre que estoy en la plaza, antes de empezar una faena, me acuerdo de esas palabras de mi padre e intento seguirlas.

De todas las críticas que has recibido, ¿hay alguna que te haya hecho especial ilusión, que te haya llegado más al corazón, que haya tenido más relevancia para ti por cualquier motivo?

Sobre todo me gustó mucho una crítica que me hizo Federico Arnás, en 6 Toros 6, después de una Feria de Bilbao que para mí fue muy importante, en la que defendí tres tardes y salí triunfador. Me emocionó mucho cuando la leí porque hizo de mí una semblanza muy profunda de mi carrera profesional, reconoció los esfuerzos, el sacrificio tan intenso que llevo en mi profesión. Y al venir de este periodista del mundo taurino, tan reconocido y con tanto prestigio, me agradó mucho, me emocionó y estoy muy agradecido.

© Michelle Chaplow Juan Jose Padilla

Juan José Padilla posa en la puerta de entrada a su casa de Sanlúcar de Barrameda

¿Cómo se define a sí mismo Juan José Padilla?

No me puedo definir a mí mismo, no me conozco (risas). Soy una persona que no me puedo definir. El que convive conmigo me definen como una persona sencilla, natural. El que está conmigo rápidamente se siente a gusto, porque intento que así sea.

¿Cuál es tu mejor momento del día?

A mi mejor momento del día yo le llamo “la hora Warner”, que es cuando termino de entrenar y me ducho al aire libre con una manguera estupenda que tengo. Es la hora más feliz, como cuando los niños ven los dibujitos animados. Y también tengo otra hora buena, otro momento del día en el que disfruto mucho. Como soy una persona muy disciplinada con mi dieta, cuando llega la hora de la comida, también disfruto mucho. Me gusta mucho la cocina y disfruto tanto cocinando como comiendo.

Te gusta cocinar…

Sí, mucho; y también hacer la compra y meterme de lleno en la cocina.

De no haber sido torero, ¿te hubiera gustado ser cocinero?

Más que cocinero, panadero, porque fue mi primera profesión por tradición familiar. Pero a la cocina me aficioné cuando me fui a vivir solo.

¿Cuál es el plato que mejor te sale? ¿Tienes alguna especialidad?

Las carrilleras al tinto me salen estupendas. Y el rabo de toro lo bordo, y la berza y los pucheros y el gazpacho… Es que la cocina me encanta.

Para relajarse y descansar, te gusta…

Como hobby, me encanta el esquí acuático, porque me divierte, me hace sentir mucha libertad. Y para relajarme, la música, documentales… En momentos previos a una corrida, me gusta un flamenco tranquilito, como puede ser del de Niña Pastori o José Mercé.

Además de Jerez y Sanlúcar, ¿qué otros lugares de Andalucía se encuentran entre sus preferidos?

No me gustan las capitales. Me encanta la Sierra de Cádiz, disfruto mucho en Benamahoma, en Grazalema, donde la gente es muy cariñosa, sencilla, muy sana. Cada vez que puedo, me escapo con mi familia a la sierra, a disfrutar de su gente y de su gastronomía. Pero por mi profesión, también me gusta la costa, la playa.

Si tuviera que hacer de guía turístico en su tierra natal, ¿qué lugares de Jerez enseñaría y qué destacaría de cada uno de ellos? 

Cuando voy a Jerez, me gusta ir a ciertos bares en lo que me reencuentro con mis amigos, como La Moderna o mi peña taurina. Y si tuviera que enseñar a alguien los rincones y lugares más bonitos de mi tierra, los llevaría a la Plaza de Toros, al Alcázar, que es una maravilla, a las bodegas y, por supuesto, a la Escuela de Arte Ecuestre, que es la mejor, donde mejor bailan los caballos.