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Entrevista - Héctor Márquez

Carlos Tena y Héctor Márquez.

Héctor Márquez es una persona inquieta y con inquietudes, esta fusión, en principio redundante, favorece a que las ideas sencillas se tornen brillantes cuando su genio creativo y sensible comienza a funcionar. La Música Contada es una prueba palpable, estimulante y sonora de lo que Héctor Márquez es capaz de hacer. LMC cumple 10 años de éxito, y andalucia.com ha querido sumarse a la felicitación entrevistando al artífice y alma mater de este apasionante ciclo que cada edición crece de forma exponencial, al ritmo de la memoria musical.

AC. ¿Cómo surge la idea, de dónde parte la inspiración para crear La Música Contada?

Héctor Márquez La idea surgió un par de años antes de comenzar a realizarla. Yo colaboraba entonces en el diario El País y había organizado un ciclo de conciertos -La raíz en la frontera, se llamaba- para la Diputación de Málaga en el recién inaugurado Centro Cultural Provincial, donde se carecía entonces de programación musical. Como el ciclo fue un éxito, pensé en incorporar para el año siguiente un formato de discoforums que permitiese al público acercarse de manera divertida y didáctica a la figura de los músicos y sus orígenes musicales. Lo ideé como un complemento, nunca como algo sustancial. La ocasión parecía propicia porque hubo un cambio político en Diputación que aparentemente, favorecía aquel tipo de iniciativas. Pero ni aquel proyecto ni otros que presenté fueron tomados en consideración. Miento, se hicieron algunos de ellos cambiándoles el nombre con el que los había presentado. Aunque La Música Contada ni siquiera fue tomada en cuenta para copiarla. Como siempre, apreté los dientes y seguí para adelante con mi profesión de periodista, haciendo esporádicas incursiones en la organización de eventos. Un par de años después de aquello, sabiendo que si quería hacer cosas no podía ir solo frente a las administraciones porque estabas vendido, propuse a un grupo de amigos montar una cooperativa de profesionales, creativos y artistas para canalizar aquellos proyectos que nos hubiese gustado alguna vez que se llevaran a cabo. Y les propuse para arrancar aquella idea de La Música Contada. A todos les encantó y montamos la empresa, que finalmente no fue cooperativa sino Sociedad Limitada. La llamamos Seis Doble al principio. Éramos siete socios: el gran periodista y crítico musical Carlos Tena, el periodista y productor de televisión Enrique Díaz, la ceramista Sonia Tena, el pintor Buly, el diseñador y web master Vicente Canteli, el poeta y editor de contenidos de varias revistas Andrés Gómez Miranda y yo. El nombre de la empresa hubo que cambiarlo a El Pez Doble, porque Seis Doble estaba registrado y todos estuvimos de acuerdo en comenzar aquella aventura con La Música Contada. El espíritu era que cada cual fuese dueño de sus ideas pero que todos contribuyéramos como profesionales de diferentes ámbitos a llevarlas a cabo. Fue entonces cuando, asesorado por un amigo, decidí registrar el formato en la propiedad industrial. Me costó una pasta, pero fue lo mejor que pude hacer. En este mundo, tristemente, no todos juegan limpio y es más fácil copiar una idea que ponerse a pensar.

Lo que sucedió con la empresa es que al cabo del primer año se fueron varios socios, y yo continué con aquel proyecto acompañado prácticamente con uno sólo de los socios iniciales, Vicente Canteli, responsable hasta este año del desarrollo web y de la imagen del ciclo.

AC. ¿Dónde se llevó a cabo la primera edición de La Música Contada y quiénes fueron los invitados?

Héctor Márquez La primera sesión del ciclo tuvo lugar en octubre de 2000 en la sala de conferencias del Museo Municipal de Málaga. El invitado fue el maestro de periodistas musicales Diego A. Manrique. Confieso que estábamos muy nerviosos con la respuesta del público. Pero casi se llenó la sala, con cabida para poco menos de 100 personas y todos lo consideramos un éxito mayúsculo. En ese mismo lugar hicimos las siguientes cinco sesiones con gente como Jesús Ordovás, Carlos Tena, José Luís Ortiz Nuevo, Fernando Márquez, El Zurdo y Kiko Veneno. Con esta sesión nos dimos cuenta de que LMC era un éxito. Tuvimos que poner pantallas para retransmitir la sesión en otras plantas del edificio. No se cabía en todo el museo. A partir de entonces nos desplazamos de ubicación y comenzamos a hacer las sesiones en el salón de Actos del Colegio de Abogados de Málaga, donde cabían unas 400 personas. Alaska, Moncho Alpuente, Juan de Pablos, Cifu, Javier Rioyo, Julián Hernández de Siniestro Total, Miguel Mora o Juan Luis Cano de Gomaespuma fueron el resto de invitados de la primera temporada que logramos llevar a cabo gracias al patrocinio del Teatro Cervantes de Málaga.

 

Amancio Prada en LMC celebrada en Granada

Amancio Prada en LMC celebrada en Granada. 


 

AC. ¿Esperaba la acogida y evolución que ha experimentado su idea?

Héctor Márquez No, en absoluto. Siempre creí que era una cosita agradable para los que disfrutan de la música. En el fondo se trataba de poner al día lo que años atrás, cuando yo era un crío o un adolescente, hacíamos de manera natural entre los amigos a los que nos gustaba la música: irnos a casa de quien tenía un tocadiscos y poner nuestros poquísimos discos una y otra vez, comentando lo bueno que era el punteo de fulanito o si la letra de esa canción en realidad la había copiado Bob Dylan de tal lugar… Cosas así. En realidad, se trataba de recuperar el espacio de la palabra y la escucha propias de décadas pasadas en una época donde ya Internet y la velocidad de los cambios tecnológicos lo estaban poniendo muy difícil. Pero eso de poner tus canciones favoritas y contarle tu vida al público en directo y hablar de ti y de esas canciones y dialogar con el público como si fuesen invitados en el salón de tu casa, yo imaginaba que iba a ser una cosa de un grupo de melómanos friquis. Nunca supuse que iba a tener el tirón que ha tenido. Supongo que cosas tan sencillas como charlar, contar, cantar y escuchar en un ambiente familiar, fuera del estereotipo estrella/fan, se han convertido en objetos de lujo en la Era del Exceso y el Instante. Lo cierto es que cada vez hay más música a disposición de todos, pero cada vez es más difícil sentarse a escucharla y poder hablar de ella. El valor de este proyecto me lo han hecho descubrir las personas que han venido a él, tanto invitados como público. Cuando alguien como Iñaki Gabilondo pide en antena, en directo, desde el programa más escuchado de la radio española, que por favor lo invites que quiere venir a hacer "eso de la Música Contada", y una vez ya en Málaga, acabada su multitudinaria sesión asegura que "es una de las cosas más bonitas que ha hecho jamás y que las mejores ideas son las más simples", acabas por pensar que a lo mejor sí que es una buena idea y que merece la pena continuar con ella. Hasta entonces creía que una idea era mejor cuanto más elaborada. Y resulta que no. Al menos, no siempre.

AC. ¿Qué anécdota recuerda de un modo especial en relación a La Música Contada?

Héctor Márquez Buffff. Cientos. Y cada día te contaría una distinta. Recuerdo cuando vino Loquillo a Málaga. Entonces lo hacíamos -fíjate cómo cambian las cosas- en el Centro Cultural Provincial de Diputación, año 2004. No se previeron invitaciones para el evento, sino que la gente pasara y se sentara. A la hora de la verdad había casi 800 personas esperando para entrar en una sala de 350 butacas y los responsables del centro me dijeron que no estaban dispuestos a crear un problema de seguridad haciendo pasar a más gente a la sala de la que cabía. Y el público estaba en las puertas, indignado y gritando, diciendo cada uno de ellos que tenían el mismo derecho a entrar que el que estaba a su lado. Que no iban a irse. Y tenían razón. No sé cómo calmé los ánimos. Les pedí que esperaran, que iba a hablar con Loquillo, a ver qué hacíamos. Y el Loco, en cuanto supo del problema, me dijo: "no te preocupes, hago dos funciones seguidas". Con un par. Así que salí, les conté a la peña lo que iba a suceder y les pedí que mientras tanto consumieran en el bar sin armar follón. Gracias a Loquillo evitamos una catástrofe y encima permitimos que el dueño del bar hiciera una pasta ese día. No sé, hay miles. Gente que se echa a llorar al poner en directo sus canciones. Viejos amigos que se encuentran después de años. Espontáneos del público que se lanzan a cantar. Invitados que vienen a hablar y se arrancan de pronto con una canción a capella que te pone la carne de gallina, como hace poco con María del Mar Bonet en Granada, con una canción mallorquina que le pidió una paisana… Cada sesión tiene sus anécdotas y son muy interesantes todas. Tal vez por eso tiene sentido hacer la exposición de X años de LMC que planteamos a final de temporada.

AC. De todos los personajes que han pasado por LMC, ¿cuál o cuáles le ha producido mayor satisfacción personal?

Héctor Márquez Es una pregunta difícil, porque cada año te hubiera respondido una cosa distinta. Recuerdo que el primer año hice una amistad inesperada con Juan Luis Cano, de Gomaespuma, un tipo excepcional y cercano que muchos años antes había alegrado junto a Guillermo Fesser mis noches de "emigrante" en el Madrid de los años 80. Bruno Galindo o Santiago Alcanda son hoy unos de mis mejores amigos y los conocí en este ciclo. Que gente como Bebo Valdés, esa enciclopedia musical y de sabiduría y bondad, te regale un disco suyo con la dedicatoria "a Héctor, con mi admiración y respeto", me llenan de vergüenza, pero también de orgullo. Que hoy puedas hablar con gente como Miguel Ríos o Kiko Veneno tratándolos como colegas… Recuerdo mucho a Jorge Drexler, hoy con un oscar de Hollywood y entonces cantautor y músico de minorías, porque vino dos días después de la muerte de mi madre y tuvimos una extraña conexión. La fabulosa sesión de Fernando Trueba, o las de Tabletom, Nacho Mastretta, Gabilondo, Amancio Prada, Antonio Escohotado, Carlos Álvarez, Joaquín Sabina, Aute, Emilio Garrido y María del Mar Bonet, Jon Sistiaga, Sabino Méndez, Loquillo, Cooper… O el año pasado que vino el dibujante Max, uno de mis ídolos dentro del cómic y nos ha hecho el cartel de este año. Que el fotógrafo de los Beatles, Robert Freeman, te regale fotos originales de ellos… Que Martirio te cuente su vida cantando en directo acompañada de su hijo el guitarrista Raúl Rodríguez, pues son cosas que no tienen precio.

AC. ¿Cuándo fue consciente de que el "invento" funcionaba?

Héctor Márquez Ya lo expliqué antes. Cuando tuvimos que poner pantallas y sillas supletorias en el resto de las plantas del Museo Municipal de Málaga para que la gente pudiera ver a Kiko Veneno porque el aforo se había cuadruplicado. Y al año siguiente cuando gente como Iñaki Gabilondo o Joaquín Sabina vinieron a ciclo cobrando la miseria que pagaba entonces por participar y no cabía un alfiler para verlos, la cosa estaba clara. El ciclo le gusta a la gente.

 

Cristina Rosenvinge y H. Márquez en LMC de 2003 en Málaga

Cristina Rosenvinge y H. Márquez en LMC de 2003 en Málaga.  


 

AC. ¿Está satisfecho con los apoyos institucionales y/o empresariales que ha recibido esta iniciativa?

Héctor Márquez Es una pregunta que exige una respuesta matizada. No puedo decir que no esté satisfecho y, sobre todo, agradecido, cuando ha podido hacerse y todas las instituciones salvo el ministerio de Cultura -al que tampoco le hemos pedido nada, ojo- han colaborado alguna vez en el apoyo del ciclo, fundamentalmente con apoyo económico e infraestructuras. Lo cierto es que hoy vivo profesionalmente de los trabajos que hago desde El Pez Doble y LMC es la joya de la corona. El formato se ha visto en varias ciudades desde el principio: Málaga, Granada, Los Barrios (Cádiz), Sevilla, Marbella y Córdoba. Ahora mismo se celebra simultáneamente en Sevilla, Málaga, Granada y Córdoba. La consejería de Cultura de la Junta de Andalucía lo ha incluido en la programación regular de sus teatros desde hace cuatro años y la Universidad de Córdoba lo está utilizando como modelo de gestión para su candidatura a Ciudad Europea de la Cultura 2016. El Ayuntamiento de Málaga, Unicaja, Diputación, la UMA han colaborado o patrocinado alguna vez o muchas veces sus sesiones. Si no estoy satisfecho, sería un estúpido o un desagradecido. Pero es cierto que cada año tengo que empezar de nuevo y eso dificulta a veces la gestión. Lo cierto es que en estos momentos tengo muchos formatos tan buenos o mejores que La Música Contada esperando la posibilidad de llevarlos a cabo. Pero no puedo porque este ciclo necesita mucha inversión en horas y trabajo de muy poca gente para poder subsistir. No tenemos el tiempo que yo querría para crecer. Cuando veo los presupuestos que tienen algunas actividades culturales y los comparo con los que yo he manejado a lo largo de estos años, pienso que con un pelín de inversión más y confianza ya estaríamos llevando el ciclo fuera de España. No obstante, no puedo quejarme. He logrado esos apoyos sin el menor clientelismo político. El público apoya esta iniciativa y la considera necesaria. Y eso me obliga a seguir. Hay empresas malagueñas que llevan colaborando con nosotros desde el principio como el Hotel La Chancla o el Restaurante Mariano. En un mundo donde la crisis del modelo económico es incuestionable ¿tengo derecho a quejarme? Yo creo que no. Es cierto que hablan de recortes presupuestarios que pueden ser muy brutales. Pero tengo confianza en que el éxito del ciclo es su mejor aval. El año pasado el índice de ocupación -lo dicen los teatros de la Junta, no yo- de nuestras sesiones fue del 93%. Y los precios son populares o directamente gratis. Creo que es un modelo extraño de gestión, porque desde la empresa privada invento modelos que son propios de la empresa pública. Pero es que no lo puedo evitar. Mi visión de la sociedad no es capitalista. Intento capear el capitalismo y que haga el menor daño posible.

AC. ¿Con qué estado de ánimo afronta el décimo aniversario de LMC?

Héctor Márquez Con el de alguien que ya sabe que ha hecho bien una parte de su trabajo y que quiere encontrar argumentos e incentivos para seguir haciéndolo. Me gustaría que los medios poderosos ayudaran a que se conociera más y celebrar con el público e invitados este camino. Diez años al pie del cañón, con 170 sesiones a las espaldas y más de 110.000 personas asistiendo a ellas no es moco de pavo. Este debería ser el año de la celebración. Y eso estamos intentando hacer.

AC. ¿Tiene pensado algo especial para tal conmemoración?

Héctor Márquez Una fiesta fin de temporada, la exposición de X aniversario de LMC y que hemos cambiado la imagen y la web del ciclo, con un diseño nuevo del fabuloso estudio creativo malagueño La madre de los Beatles, y canales de Youtube, Flickr y Facebook que nos permiten estar más en contacto con el público y hacerles llegar materiales de las sesiones pasadas. Diseñaremos algunas cosas para celebrar el X aniversario, como camisetas y esas cosas. Llevo años queriendo llevarlo a televisión y hacer una colección de libros con el material impagable de las sesiones, pero aún no hemos encontrado los socios adecuados. Parte del éxito de LMC es cómo somos capaces de llevarlo y cómo tratamos a público e invitados. No nos interesa el famoseo, el modelo de éxito social y las listas de ventas. Eso nos excluye de ciertas formas de asociación. Y está bien que así sea. Las cosas necesitan su tiempo y su cochura. Nunca harás un buen potaje con cinco minutos de microondas.

AC. LMC va a dar el salto a la capital, cuéntenos cómo va a ser LMC en Madrid.

Héctor Márquez Pues como aún estamos negociando fechas, formato y presupuesto, creo que no está bien adelantar nada. Lo que sí es seguro es que deberá adaptarse a los modelos de programación de La casa Encendida, que es la entidad que parece que va a acogernos y eso seguramente afectará a la periodicidad. Pero, ya digo, aún no hemos firmado contratos así que cualquier cosa que diga estaría fuera de lugar.

AC. ¿Tiene pensado introducir algún cambio, innovación en el formato?

Héctor Márquez Desde el principio está cambiando. Ahora cada vez hacemos más conciertos contados y los alternamos con los discoforums originales. También, desde este año, una persona del público se sube en medio de cada sesión y hace su propia música contada en diez minutos, y puedo decirte que algunos lo hacen mejor que algunos invitados. Cada vez hacemos más sesiones especiales, como el espectáculo que preparamos para este próximo 5 de diciembre en Málaga donde el dibujante y humorista Idígoras enseñará por primera vez su cancionero secreto acompañado del cantautor Javier Batanero. Me gustaría poder emitir en directo por la Red las sesiones, para que quien no pueda asistir lo pueda escuchar en su casa. Estoy estudiando hacer sesiones canallas con personajes locales de la noche, en bares… Estamos preparando talleres y mesas redondas para el futuro inmediato que complementen las sesiones habituales. Lo que realmente querría es lograr que esta marca que es La Música Contada se convierta en el germen de algo necesario: que en escuelas, universidades, en los medios de comunicación y en las casas se diera la importancia que tiene la música en la formación del ser humano; que reconozcamos de una vez el valor del patrimonio musical popular, como hacen sociedades como la sajona, la francesa o en todos los países sudamericanos. Y que, en general le perdamos el miedo a aprender lo que no sabemos. En España es difícil reconocer la ignorancia sobre temas. Y muchas veces lo arreglamos todo con el desprecio. Por eso hay que insistir con modelos culturales horizontales y mixtos que incluyan formación, ocio y deleite artístico. La música no son sólo politonos o discos para comprar y entradas para vender. La música nos estructura por dentro. Y hay creadores y líneas estéticas y lenguajes distintos en ella. Hay autores que deben ser conocidos. Hablar de ello es una buena manera. Sí, la música puede contarse. Cantando o contando nos estamos comunicando. Estamos ayudando a no olvidar quiénes fuimos para entender mejor quiénes somos.