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En casa de - Juan José Padilla

El torero Juan José Padilla ante su magnífica casa de Sanlúcar de Barrameda.

El veterano torero andaluz Juan José Padilla nos muestra su maravillosa casa en Sanlúcar de Barrameda. Junto a su mujer y sus dos hijos, el diestro nos cuenta cómo está viviendo esta temporada taurina, habla sus sueños cumplidos, de sus maestros en la profesión y de cómo se divierte cocinando y practicando esquí acuático. Mientras tanto, nos va enseñando, orgulloso y feliz, las distintas dependencias de su residencia familiar.

En casi todas las dependencias de la casa, se respira el ambiente taurino. De forma especial, en una de las habitaciones convertidas en museo del torero, donde Juan José Padilla conserva muchos de los trajes de torero que ya no utiliza, sus numerosos trofeos, fotos y revistas que recogen parte de su vida profesional. Nos cuenta que ha recibido muchas y buenas críticas a lo largo de su vida profesional, pero que hay una que recuerda de forma especial. Se trata de la semblanza de su carrera que hizo el conocido periodista taurino Federico Arnás en la revista 6 Toros 6. Fue después de una Feria de Bilbao, y en el artículo reconocía los esfuerzos y el sacrificio del torero a lo largo de sus años de profesión.

Juan José Padilla en el Museo Taurino de su casa de Sanlúcar de Barrameda

 

Entre las fotos que se pueden ver en este museo, no faltan las que aparece Padilla junto al también torero Rafael Ortega. “Él ha sido muy importante en mi carrera y en mis inicios de ella. Para mí fue un padre profesional, y en lo personal también me ayudó mucho”.

En este museo también exhibe el vestido de novia que lució su mujer el día de su boda, así como camisetas dedicadas por amigos futbolistas o una chaqueta de cuero que el también jerezano y cantante David de María lució en uno de sus conciertos y que regaló a la hija del torero.

En la parte alta de una de las paredes del recibidor de la casa, cuelgan seis enormes cabezas de toro. Nos cuenta que son de seis toros de Miura que mató él sólo en una sola tarde. Fue en la Plaza de Toros de Bilbao, en el 2001, en una hazaña que sólo tres toreros más han realizando en la historia del toreo.

Cinco de los seis toros de Miura que mató el diestro en solitario en 2001

 

Aprovechamos este momento para pedirle que haga un balance de lo que va de temporada. Nos responde que aunque al principio no ha tenido mucha suerte, poco a poco se va sintiendo mejor. “Parece que todos los años tengo que ir calentando poco a poco, como los motores de gasoil”

Como la mayoría de los toreros, Padilla es un hombre religioso. Cuando nos lleva al porche de su casa, donde en una de sus paredes luce un azulejo de Nuestro Padre y Señor de las Penas, unos de los cristos más venerados de la Semana Santa de su Jerez natal, lo primero que hace es santiguarse. “Todos los días me despierto dando gracias a Dios por todo… Y no le pido a Dios más que la salud suficiente para poder seguir disfrutando y compartiendo con los míos, con mi familia, con mis hijos, con mi mujer, mis amigos todo cuanto he conseguido, que para mí es mucho”.

Sobre el Cristo de las Penas, nos cuenta que es el de la Hermandad de los Judíos de San Mateo, hermandad jerezana que procesiona por las calles de Jerez cada Martes Santo (si el tiempo no lo impide), y a la que el torero pertenece desde hace 21 años.

Juan José Padilla nos recibe en el porche de entrada de su casa de Sanlúcar de Barrameda.

 

Para el torero jerezano, su padre ha sido una figura muy importante en su vida, “que me ha ayudado muchísimo en lo personal y lo profesional, siendo muy exigente y estando muy encima de mí”. Y cuando hace un recuento de los buenos consejos que le han dado a lo largo de sus años, destaca el que le dio su padre de que nunca se arrepintiera en el hotel de lo que tendría que haber hecho en la plaza. “Siempre que estoy en la plaza, antes de empezar una faena, me acuerdo de estas palabras e intento seguirlas”.

Cuando nos muestra la cabaña de madera con la mesa de billar, Padilla nos cuenta que es aquí donde se reúne con sus amigos cuando quiere celebrar algo o simplemente pasar un rato de ocio y diversión en buena compañía. Dice que le gusta que los que estén con él, se sientan a gusto. “Soy una persona sencilla y natural. Y el que está conmigo, rápidamente se siente a gusto”.

 © Michelle Chaplow Juan Jose Padilla
Divirtiéndose en su casita de madera

Otro de los lugares preferidos del torero es la cocina. Se aficionó a cocinar cuando se fue a vivir solo- nos cuenta-, y ahora disfruta siempre que puede cocinando para él y sus amigos. Dice que entre sus especialidades están las carrilleras al tinto, el rabo de toro, la berza, los pucheros, el gazpacho… “Es que la cocina me encanta”.

Otro de los hobbys del maestro es el esquí acuático, deporte que practica siempre que puede. De este deporte destaca la sensación de libertad que experimenta cuando lo practica. Y en cuanto a su momento más feliz, que él llama “la hora Warner”, la ducha que se pega al aire libre cada día después del entrenamiento.

Juan José Padilla Bernal nació en Jerez de la Frontera en 1973, y tomó la alternativa en la plaza de toros de su ciudad natal el 18 de junio de 1994. Diecisiete años toreando con los encastes más duros, con toros de ganaderías como las de Victorino, Miura o Cebada Gago. “Este tipo de encantes son los que a mí me han dado la credibilidad en todas las ferias y en todas las empresas. Por ese tipo de corridas estoy identificado y con ellas me identifico, algo por lo que estoy encantado. Y seguiré encantado de lidiar ese tipo de encastes mientras el cuerpo aguante”.

Juan José Padilla en otro de los porches de su casa de Sanlúcar de Barrameda