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Formación y Empleo - Entrevista a Franjo Cidoncha

Franjo Cidoncha, en su estudio de Sevilla.
Entrevista a Franjo Cidoncha

Franjo Cidoncha no se considera un empresario, pero muy pronto, antes de terminar su licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas, comenzó a buscarse la vida trabajando como creativo freelance para todos los bares y discotecas de su ciudad natal: Sevilla. Desde entonces, con 23 años, hasta ahora, con 38, sigue trabajando por cuenta propia y ajena desde su estudio, además de como socio creativo de varios proyectos. El último proyecto en el que se ha embarcado es B+, una empresa de marca de actitud de la que además de ser director creativo, es socio junto a otro joven emprendedor sevillano, José María Gallego, y a la mediática psicóloga granadina Patricia Ramírez. También es socio creativo de WATT*WeAreTheTeam.

AC:¿Estudiaste publicidad y relaciones públicas por vocación?

Franjo Cidoncha: Cuando estaba en los últimos años del bachillerato, yo no tenía claro qué carrera hacer. Fue un cura del instituto que sabía que se me daba bien hacer carteles (me encargaban todos los del instituto), el que me la recomendó. Y hacerla fue todo un regalo, me encantó. En los últimos años ya empecé a trabajar por mi cuenta como freelance, creando la imagen corporativa de todos los bares y discotecas de Sevilla.

AC: Según tu perfil de Linkedin, cuentas con 14 años de experiencia profesional en el mundo de la publicidad, primero trabajando en temas de comunicación interna y externa, luego como creativo, y a partir del 2005 te lanzas a ser empresario, actividad que intercalas con trabajos por cuenta ajena.

Franjo Cidoncha: Mi primera experiencia por cuenta ajena fue para mí como hacer la mili. Trabajando para una multinacional de publicidad, donde tuve que entender muy bien las necesidades del cliente y donde, como creativo que soy, todos los egos se me quitaron.

AC: ¿Qué fue lo que te llevó a convertirte en empresario?

Franjo Cidoncha: Fue a raíz de la experiencia que tuve en los años anteriores a la crisis, cuando había dinero y las agencias de publicidad vendían a los clientes cualquier cosa, aunque éstos no la necesitaran, ni a los clientes les reportara ningún beneficio. Esa práctica no me parecía ética. Así que empecé a trabajar codo con codo con algunos clientes como freelance. Seguí trabajando para las agencias, pero también para clientes. Me he montado una estructura que me permite trabajar como yo quiero. Hay clientes finales con los que no tengo un especial feeling, cuyo trabajo paso a las agencias con las que colaboro. Realmente no sé si soy empresario. Creo que no, que lo que soy es emprendedor.

AC: En tu andadura como empresario-emprendedor, ¿cuáles son las lecciones más importantes que has tenido que aprender?

Franjo Cidoncha: Como creativo publicitario-empresario, lo que peor llevo son los cobros. Soy muy mal cobrador.

AC: ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo como creativo?

Franjo Cidoncha: Poder trabajar con varios proyectos diferentes a la vez, con clientes de sectores diferentes: bancos, marcas de refrescos…

AC: ¿Y cómo emprendedor?

Franjo Cidoncha: Las personas con las que me cruzo en ese camino, a las que voy conociendo en cada proyecto que emprendo. Tienes que elegir muy bien a tus aliados en cada proyecto.

AC: Si tuvieras que elegir entre ser emprendedor y ser creativo, ¿con qué te quedarías?

Franjo Cidoncha: Con ser creativo. Aunque ser creativo y ser emprendedor es algo que está muy  entrelazado. Desde mi punto de vista, ser emprendedor significa ser creativo. Si no pudiera ser emprendedor como creativo publicitario, el trabajo para mí sería muy duro. Supondría trabajar bajo las órdenes de otros, comulgar con ruedas de molino. Desde mi estudio, tengo esa libertad que no tienes cuando trabajas bajo las órdenes de otro.

AC: ¿Cuáles crees que son las características, las actitudes, habilidades que te han llevado a poder vivir haciendo lo que te gusta?

Franjo Cidoncha: Creo que lo fundamental es que me encanta lo que hago. Además de creativo publicitario, soy músico. Percusionista y batería para distintos grupos. Sobre todo de grupos que hacen eso que ahora se llama “flamenquito”, porque es lo que está mejor pagado. Aunque yo soy más de rock and roll.

José María Gallego, Franjo Cidoncha y Patricia Ramírez.

José María Gallego, Franjo Cidoncha y Patricia Ramírez.

 

AC: ¿Cómo surge, nace tu último proyecto: B+

Franjo Cidoncha: Surgió pensando en mí cuando, hace ya siete años, empezaron las vacas flacas. La idea era darme ánimos a mí mismo y ayudar a que otros también tuvieran una actitud más positiva, optimista ante la vida. Entonces tenía el proyecto, pero no contaba con la estructura empresarial adecuada que ahora tengo gracias a José María Gallego y a Patri (Patricia Ramírez Loeffler). Supe de ellos por Optimismo Bruto. Ahora hace un año que les envié un e-mail a ciegas para hablarles de mi proyecto y de la posibilidad de colaborar, de trabajar juntos. La respuesta de José María fue inmediata y positiva.

AC: ¿Eres de los que creen que la solución a la crisis es que todos nos convirtamos en emprendedores, en empresarios?

Franjo Cidoncha: No lo sé. Aunque creo que un poco de chip empresario deberíamos tener todos. Personalmente, cuando he trabajado por cuenta ajena, lo he hecho como si la empresa fuera mía, implicándome totalmente. Sólo cuando he dejado de creer en el proyecto, he dejado la empresa. Pero hay mucha gente que se acomoda en su puesto de trabajo y que hace lo justo, que no se implica, que lo único que quiere es cobrar a fin de mes.

AC: Si tuvieras que dar algún consejo a alguien que quiere emprender, ¿qué le dirías?

Franjo Cidoncha: Tampoco tengo una respuesta clara para esta pregunta. Quizás les diría que pensaran en si estarían dispuestos a hacer ese trabajo gratis. Si la respuesta es sí y el proyecto es viable, puede ganar dinero con él, entonces que se embarquen.

AC: ¿Y a alguien que se encuentra en estos momentos en búsqueda activa de empleo?

Franjo Cidoncha: Se me ocurren muchas maldades (risas). Desde mi punto de vista, no se trata tanto de buscar un puesto de trabajo como de atraerlo, de estar en el sitio correcto y con la actitud correcta. Es lo que he hecho yo en muchas ocasiones. Por ejemplo, cuando quise entrar a trabajar en una agencia de publicidad concreta, me dediqué a ir a tomar café donde iban los jefes de esa agencia, y propicié que surgiera la conversación, la amistad. Y conseguí trabajar en la empresa.

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